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martes, 14 de junio de 2011

Quiero el divorcio

QUIERO EL DIVORCIO
Su pareja le ha dicho que ya no aguanta más, quiere la separación. Tal vez no es la primera vez que lo escucha, fruto de una discusión, pero ¿y si esta vez es la definitiva? Muchas veces hacemos caso omiso a estas “advertencias” y dejamos que el tiempo pase o que unas palabras cariñosas vengan a poner paz y después gloria. Pero, todos sabemos que las cosas se dicen por algo, si su pareja le pone de manifiesto que no está a gusto, que no quiere seguir en esas condiciones, tenemos que poner manos a la obra si no queremos que la relación se vaya al traste.
Tras más de diez años de experiencia en terapia de pareja he podido ver casos muy diferentes y no siempre la separación es la peor solución. Falta de comunicación, incomprensión, falta de libertad, disminución del deseo sexual, problemas psicológicos en algún miembro de la pareja, infidelidad… son algunos de los problemas más frecuentes. Si hacemos un examen superficial de lo que puede ser una vida de un ciudadano medio vemos que la felicidad individual es un estado que choca, en muchas ocasiones, con los intereses de las personas allegadas. Tomando las palabras de un gran poeta: La libertad individual no es un bien de la cultura, pues era máxima antes de toda cultura. Es cierto que el desarrollo individual y social ha deparado, cada vez, nuevos y mayores compromisos, restricciones de la libertad personal y una limitación de los placeres inmediatos, muchas personas son incapaces de soportar tales límites y caen presa de la insatisfacción y/o neurosis. Otros muchos, aceptan la relación coste-beneficio y entienden que todo progreso conlleva la asunción de nuevos pactos, la transformación de ciertos valores y tendencias personales, lo que podemos entender como progreso.
En este sentido, para muchos vivir en pareja o tener hijos se ha convertido en un peso que se arrastra día a día y se vive con cierta insatisfacción. Muchos siguen anhelando una libertad que sólo pueden otorgarse ellos mismos, un ideal de satisfacción que no siempre es el más adecuado. Esta tendencia al individualismo que anida en todos nosotros nos impide, en muchas ocasiones, pactar y compartir con otros. No se trata de encontrar la media naranja que piense como tú, porque no la hay. Se trata de encontrar a personas compatibles, aprender a amar esas diferencias y desarrollar la tolerancia y la capacidad de respetar la vida del otro. Sí, claro, por encima de todo está uno mismo, eso no se puede olvidar, pero una vez que formamos una pareja, tenemos que sumarle a nuestra vida esa nueva complejidad, no estamos solos. Si alguna vez había pensado que su vida sólo es de usted, se equivoca, su vida influye en muchas personas y eso debe ayudarnos a tomar decisiones más sociales.
No existe la clave del éxito en la vida y en la pareja, pero sí existe, y es fundamental, la posibilidad de ponernos a trabajar en la persona que somos, desarrollar las potencialidades que anidan en nosotros. Nadie nos enseña a vivir, cuándo hablar, cuándo callar, cómo amar de forma saludable… El ser humano no viene hecho, es una construcción que nos va a llevar toda la vida, por tanto, si tiene problemas con su pareja, no espere a que el vaso rebose, es tiempo de una reflexión, de un cambio, de un uso diferente de los recursos. La vida, en realidad, es una conversación.

Helena Trujillo Luque
Psicoanalista

viernes, 13 de mayo de 2011

Artículo en Consumer.es ¿Crisis de pareja o final de la relación?


¿Crisis de pareja o final de la relación?

Razones de peso, en apariencia, como mantener la relación por los hijos, la dependencia emocional o el miedo a la soledad no deberían ser suficientes para mantener una relación de pareja
La mayoría de las parejas atraviesan varias crisis a lo largo de la relación. Las personas cambian con el tiempo, así como sus necesidades, sus deseos y sus sentimientos. Cuando se está en crisis, la angustia, la confusión y los afectos contradictorios pueden ser muy intensos. Y no es sencillo decidir si hay que poner punto y final a la relación. Ante este dilema, un terapeuta puede ayudar a superar una crisis.
  • Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
  • 13 de mayo de 2011
- Imagen: clairity -
En el año 2010 se registró en España una ruptura matrimonial cada cuatro minutos. Y, según datos del Instituto de Política Familiar, el 40% de las rupturas fueron conflictivas. No obstante, es normal que las parejas que llevan bastantes años juntas pasen por crisis, explicaHelena Trujillo, psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero. El problema está en que muchas no saben decidir si vale la pena luchar por superar el trance o es mejor finalizar la relación.

Por qué las parejas entran en crisis

Los motivos más habituales de las crisis son, según Arantxa Coca, terapeuta de pareja, "la incompatibilidad de caracteres y los problemas sexuales". Cuando los miembros de la pareja no se entienden, cuando no consiguen crear en su relación un espacio común satisfactorio, son normales las fricciones. En cuanto a los problemas sexuales, "la crisis no viene tanto por la falta de sexo, sino por las consecuencias de la falta de sexo".
Cuando uno de los componentes de la pareja siente un deseo que no es correspondido, puede desarrollarse en él cierto resentimiento o rabia. Y estos pueden contaminar la relación hasta un punto sin retorno. Como señala Trujillo, en ocasiones, ocurre que cuando una mujer acaba de ser madre pone casi todo su cariño y atención en el hijo. "Si además las relaciones sexuales disminuyen, muchas veces el hombre busca fuera de la relación lo que no encuentra en ella".
Otra de las causas más frecuentes de una crisis es la infidelidad. Por eso, "la fidelidad no debe ser algo que uno se impone. Debe ser un deseo", considera la psicoanalista, para quien "es normal que, a lo largo de los años, se sientan deseos hacia otras personas". Por último, un motivo más de crisis son los problemas de comunicación. Muchas personas no saben comunicarse ni con su compañero, ni con sus hijos, ni con sus amigos. Y una pareja es una relación muy estrecha e íntima. "Si no se guardan las formas, si no se tiene en cuenta al otro al comunicarse, es lógico que surja la crispación", explica Trujillo.

Seguir o separarse

No siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos como la compasión, el cariño o la amistad
Cuando una pareja está en crisis, el sufrimiento emocional puede ser muy intenso. Cuesta pensar con claridad. Cuesta discernir hasta qué punto vale la pena continuar o no. En ocasiones, una relación que parecía idónea empieza a hacer aguas. Los miembros han cambiado con el paso del tiempo y sus intereses y deseos no parecen ir por el mismo camino.
Es difícil generalizar sobre cuándo hay que poner punto y final a una pareja pero, como señala Coca, "cuando la otra persona deja de ser un aliado en tu vida para convertirse en alguien que no te deja desarrollar, hay que plantearse de manera muy seria la ruptura". Como es lógico, el principal motivo para romper es el fin del amor. Pero no siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos, como la compasión hacia la otra persona, el cariño o la amistad.
"Por ello es importante saber si hay deseo sexual o no. Si hay deseo sexual, seguramente queda algo, como mínimo, de amor", asegura la terapeuta de pareja. Hay que diferenciar entre las uniones de jóvenes, "ya que los veinteañeros suelen aguantar menos y se separan con más facilidad", y aquellas de más de 35 o 40 años, "que aguantan más y sopesan con paciencia los pros y los contras de una ruptura".

¿Qué une a las parejas?

No siempre el amor une a una pareja. Para saber si hay que separarse, vale la pena tener claro los motivos que no deberían servir para mantener la relación. "A veces son los hijos, el miedo a la soledad, la dependencia emocional, el miedo al qué dirán si se rompe la relación", añade Trujillo. Desde que la crisis económica se inició, cobra cada vez más fuerza otro motivo: la dependencia económica. "Hay algún caso de parejas que no se separan porque no pueden vender el piso y terminan por compartir la casa", explica Arantxa Coca.

Cómo sobrellevar una crisis

Una de las actitudes que favorecen a la pareja cuando están en una crisis es la humildad. "Humildad para que cada uno trabaje la parte de su personalidad que no ayuda a que la relación funcione", señala Arantxa Coca. Es fundamental el bagaje personal que tenga cada miembro. Ayudará mucho que ambos se sientan satisfechos en otros ámbitos de su vida, como el profesional. "Gozar de salud psíquica será fundamental para superar una crisis", explica Helena Trujillo, "así como hacerse responsable de la parte de la crisis que a uno le toca".

Tras la ruptura

Pero, en ocasiones, nada puede ayudar a salvar una relación. Muchas personas viven el final de una pareja como un fracaso. "Pero no tiene que ser así. Muchas relaciones cumplen su ciclo y lo mejor para todos es que cada uno siga su camino. No tiene sentido mantener una relación que no satisface, por los años pasados o por los hijos", considera la psicoanalista. El final de una relación no quiere decir que acabe la vida o que uno no podrá ser feliz de nuevo.
Tras una ruptura, los expertos aconsejan no obsesionarse con los motivos que llevaron a ella. Es necesario darse un tiempo para aceptar la nueva situación, pero hay que tener muy claro que la vida continúa. Una ruptura de pareja puede ser la oportunidad para iniciar una nueva vida o para mejorar aspectos de uno mismo. Como señala Helena Trujillo, "para muchas personas puede ser la oportunidad para aprender a estar solos. Hay que interiorizar que estar soltero no debe ser sinónimo de estar solo".

LA AYUDA DE UN TERAPEUTA DE PAREJA

Los terapeutas ayudan a las parejas que no se ven capaces de resolver los conflictos que afectan a su relación. Es aconsejable no acudir a terapia cuando es demasiado tarde. "Muchos acuden cuando llevan años en crisis. Y si una pareja está enquistada en una crisis, puede ser muy difícil salir de ella", señala Arantxa Coca. Un terapeuta nunca tomará partido por ninguno de los componentes. Su trabajo consistirá en que las dos personas consigan dialogar y entiendan qué sucede en la relación. Intentará que descubran cuáles son sus deseos y si realmente quieren continuar o no con su unión.