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sábado, 17 de septiembre de 2016

Yo me curé de mis miedos

Los miedos y las fobias

Colaboración de la psicoanalista Helena Trujillo

 en Locuciencia


La psicoanalista Helena Trujillo fue invitada, una vez más, al programa de radio Locuciencia dirigido y presentado por el científico Vicente Timón y acompañado por su hija Ángela Timón. 
En esta ocasión hablamos de los miedos y las fobias.






viernes, 16 de septiembre de 2016

Si padeces miedos o fobias, te interesa este post

Los miedos y las fobias

Colaboración de la psicoanalista Helena Trujillo

 en Locuciencia


La psicoanalista Helena Trujillo fue invitada, una vez más, al programa de radio Locuciencia dirigido y presentado por el científico Vicente Timón y acompañado por su hija Ángela Timón. 
En esta ocasión hablamos de los miedos y las fobias.







jueves, 9 de junio de 2016

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lunes, 2 de noviembre de 2015

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viernes, 13 de febrero de 2015

¿Estás enamorado o sólo es deseo?

Psicoanalista Helena Trujillo te habla del enamoramiento, cuando confundimos deseo con amor, cómo construir una relación sólida de pareja. Consulta de asesoramiento y terapia de parejas en Madrid y ONline.


 


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lunes, 1 de julio de 2013

PSICOANÁLISIS, POESÍA, CULTURA, DEPORTE, SOL, RELAX CON HELENA TRUJILLO, RESERVA YA TU PLAZA.

PROPUESTA DE LA PSICOANALISTA HELENA TRUJILLO


FIN DE SEMANA DEL 27-28 DE JULIO

UNA NOCHE DE ALOJAMIENTO EN HOTEL 4 ESTRELLAS EN ALGECIRAS (CÁDIZ) HOTEL REINA CRISTINA

EN RÉGIMEN DE MEDIA PENSIÓN (DESAYUNO Y CENA)

HABITACIONES PARA DOS PERSONAS

POSIBILIDAD DE HABITACIÓN INDIVIDUAL POR 15 EUROS MÁS



SESIONES DE TALLER LECTURA Y ESCRITURA COORDINADOS POR HELENA TRUJILLO
GRUPOS DE CONVERSACIÓN-TERAPÉUTICOS COORDINADOS POR LA PSICOANALISTA HELENA TRUJILLO
PRÁCTICA DE ACTIVIDADES FÍSICAS RELAJANTES
PASEOS POR LA ZONA
SEGÚN VEAMOS EL LUGAR, PODREMOS PROPONER ALGUNA OTRA ACTIVIDAD RELACIONADA CON LA CULTURA, CINE, FOTOGRAFÍA Y EL PSICOANÁLISIS

DESPLAZAMIENTO POR CUENTA DE CADA UNO, POSIBILIDAD DE ORGANIZAR LOS COCHES PARA OCUPAR LAS PLAZAS.


EN DEFINITIVA, SE TRATA DE RELAJARSE, CONVERSAR, DISFRUTAR DE UN FIN DE SEMANA DIFERENTE ENTRE PERSONAS CONOCIDAS Y DESCONOCIDAS. 
ESTABLECER NUEVOS PACTOS Y PROYECTOS DE CARA A LA PRÓXIMA TEMPORADA.
INTERCAMBIAR PROPUESTAS.


PRECIO: 100 EUROS (ALOJAMIENTO CON MEDIA PENSIÓN INCLUÍDO)
RESERVAS DISPONIBLES HASTA 7-7-13


¿NOS VAMOS?

-- 
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista Grupo Cero- Asesora Matrimonial
Teléfonos: 
Málaga: 952 39 21 65 
Madrid: 91 55 96 436
Móvil: 626 67 33 22

domingo, 30 de junio de 2013

Creciendo me fui dando cuenta...



MANIFIESTO

Muchos de los grandes hombres y mujeres que conforman la historia de la humanidad, atravesaron momentos difíciles. Soledad, incomprensión, tristeza, rechazo, desesperanza, pobreza. Algunos de sus nombres no quedaron plasmados en la memoria colectiva, pero fueron sus voces, sus manos, las que construyeron este futuro. Lo diferente es que ellos, ellas, no se dejaron vencer por las dificultades, no cedieron en su deseo, sus palabras siempre fueron guiadas por sus proyectos.
No basta el buen ánimo, el dinero o el halago para conseguirlo, es preciso viajar acompañado, ceder el egoísmo, trabajar y compartir tu tiempo. En esa tarea que es la propia vida y que sólo algunos consiguen, hay momentos de cambio, de decisión, crecimiento. Algo tendrá que abandonarse para abrir nuevos caminos, serán precisas nuevas energías, nuevos compromisos. Nadie te ayudará a romper tus cadenas, es uno mismo el que debe abandonar lo que ya es oscuridad. Frente a las dudas, dejarse aconsejar por los poetas, seguir remando, adelante, no desfallecer.
Habrá quienes se sumen a la propuesta, quienes hagan ese viaje con nosotros y volaremos hacia un mañana vivo, radiante, donde sigamos trabajando para que haya pan y poesía, para que la salud no sea una promesa vana sino un compromiso diario con nosotros mismos. Olvidaremos a los traidores que sólo se ocupaban de sí y no dejaban crecer a nadie. Iniciemos el verdadero viaje que algunos comenzamos, de la mano de la Poesía y el Psicoanálisis hagamos de lo grupal el pasaje apasionante de nuestro tiempo. Unamos las fuerzas, seamos mejores, rompamos el silencio y dejémonos penetrar por los más bellos versos, construyamos el amor.


Helena Trujillo, Psicoanalista Grupo Cero

jueves, 25 de abril de 2013

PSICOANÁLISIS DE LA VIOLENCIA FAMILIAR. MALTRATO.


ALGUNOS APUNTES SOBRE LA VIOLENCIA FAMILIAR

Estamos muy acostumbrados a oír hablar de violencia de género o violencia machista. Dicha acepción nos lleva a pensar que los hombres tienen una aversión hacia las mujeres y ello motiva la agresión. Vamos a utilizar el término violencia familiar porque señala la relación existente entre los implicados en la agresión. No es cualquier hombre el que ejerce el maltrato sobre cualquier mujer, sino que es el marido, novio, exmarido, exnovio, es decir, un hombre que ha mantenido (o mantiene) una relación amorosa con la víctima, una relación familiar, el implicado en el maltrato.  
Cuando hablamos de violencia, está claro que es mucho más que dar golpes, hay muchas formas de herir a otra persona. Por violencia familiar nos referimos a la ejercida sobre los mayores, cónyuges, hijos, mujeres, hombres, discapacitados, etc. Aunque quisiéramos, es difícil precisar un esquema típico familiar, porque ocurre en todas las clases sociales, culturas y edades.
La idea común es que la familia o la pareja son los lugares en los cuales más seguros nos encontramos, sin embargo en ellos es donde se producen más abusos a la integridad física y psíquica de las personas. Está claro que tenemos que empezar a cuidarnos de las relaciones más próximas. Ciertos comportamientos que pasan inadvertidos, pueden ser considerados una conducta abusiva o violenta. Cuántos utilizan la excusa de “la educación”, “el carácter”, “la impaciencia”, “no es malo”, “está cansado” para ejercer la fuerza sobre otros más débiles.
Son varios los factores que intervienen en una situación de maltrato, entre ellos encontramos los celos,  muchas agresiones se desencadenan por el sentimiento de propiedad que muchos hombres tienen hacia sus parejas. Muchos hombres que piensan que la mujer con la que están casados, o con la que conviven, es suya, les pertenece, igual que si fuera un objeto. Y la situación es aún más grave, ya que también hay muchas mujeres hoy día que siguen pensando que pertenecen a sus maridos.
Estos celos tienen mucho que ver con una concepción del amor que sigue imperando. El amor de la media naranja, el amor de para toda la vida, el amor posesivo. Esa concepción que nada tiene que ver con la libertad y la tolerancia, un amor que vemos reflejado en las películas, genera situaciones donde las personas no toleran separarse de la otra persona y son capaces, en su desesperación, de aniquilar al otro con tal de no perderlo.
Mucho tiene que ver, también, la posición que adopte la mujer en el amor, históricamente la mujer ha sido un objeto de intercambio, no elegía a su pareja, no era el amor el que comandaba, si no que eran matrimonios de conveniencia. Luego vendría el amor cortés, donde el varón cortejaba y elegía a la dama, adoptando esta una actitud totalmente pasiva. Esta pasividad de la mujer favorece actitudes abusivas por partes del hombre, ya que se da primacía al deseo de éste por el encima del deseo de su partenaire.
El machismo también tiene su implicación en todo esto, pero no es el responsable. Una actitud machista es aquella que discrimina a la mujer, la menosprecia, o la considera inferior al hombre, pero también hay machismo en otras actitudes disfrazadas de proteccionismo. El horror a lo femenino, el desprecio a la mujer, tanto para el hombre como para la mujer, estaría en relación con la falta de “pene”, en tanto esto le recuerda al sujeto su propia castración, su mortalidad. El machismo es la vigencia de la sexualidad infantil en el adulto, se trate de un hombre machista o de una mujer machista. Todos padecemos en cierta medida de machismo inconsciente, hombres y mujeres, por lo que no es por machismo que se produce el maltrato. No es que el hombre maltrate a su pareja por ser una mujer, es que la maltrata porque es su mujer, su propiedad, y no acepta el abandono o el desamor.
Es relativamente fácil abusar de los débiles, renunciar a ello supone un paso en la civilización que no todos somos capaces de dar. Ser tolerantes, permitir la libertad, respetar, aprender a separarse son elementos necesarios para alejarnos del maltrato y el abuso. La violencia parece ser un camino para conseguir poder, pero un camino infructuoso para la convivencia, el amor, la educación y el respeto. El que agrede, no sólo agrede a otra persona, se lesiona a sí mismo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Artículo en Consumer.es ¿Crisis de pareja o final de la relación?


¿Crisis de pareja o final de la relación?

Razones de peso, en apariencia, como mantener la relación por los hijos, la dependencia emocional o el miedo a la soledad no deberían ser suficientes para mantener una relación de pareja
La mayoría de las parejas atraviesan varias crisis a lo largo de la relación. Las personas cambian con el tiempo, así como sus necesidades, sus deseos y sus sentimientos. Cuando se está en crisis, la angustia, la confusión y los afectos contradictorios pueden ser muy intensos. Y no es sencillo decidir si hay que poner punto y final a la relación. Ante este dilema, un terapeuta puede ayudar a superar una crisis.
  • Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
  • 13 de mayo de 2011
- Imagen: clairity -
En el año 2010 se registró en España una ruptura matrimonial cada cuatro minutos. Y, según datos del Instituto de Política Familiar, el 40% de las rupturas fueron conflictivas. No obstante, es normal que las parejas que llevan bastantes años juntas pasen por crisis, explicaHelena Trujillo, psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero. El problema está en que muchas no saben decidir si vale la pena luchar por superar el trance o es mejor finalizar la relación.

Por qué las parejas entran en crisis

Los motivos más habituales de las crisis son, según Arantxa Coca, terapeuta de pareja, "la incompatibilidad de caracteres y los problemas sexuales". Cuando los miembros de la pareja no se entienden, cuando no consiguen crear en su relación un espacio común satisfactorio, son normales las fricciones. En cuanto a los problemas sexuales, "la crisis no viene tanto por la falta de sexo, sino por las consecuencias de la falta de sexo".
Cuando uno de los componentes de la pareja siente un deseo que no es correspondido, puede desarrollarse en él cierto resentimiento o rabia. Y estos pueden contaminar la relación hasta un punto sin retorno. Como señala Trujillo, en ocasiones, ocurre que cuando una mujer acaba de ser madre pone casi todo su cariño y atención en el hijo. "Si además las relaciones sexuales disminuyen, muchas veces el hombre busca fuera de la relación lo que no encuentra en ella".
Otra de las causas más frecuentes de una crisis es la infidelidad. Por eso, "la fidelidad no debe ser algo que uno se impone. Debe ser un deseo", considera la psicoanalista, para quien "es normal que, a lo largo de los años, se sientan deseos hacia otras personas". Por último, un motivo más de crisis son los problemas de comunicación. Muchas personas no saben comunicarse ni con su compañero, ni con sus hijos, ni con sus amigos. Y una pareja es una relación muy estrecha e íntima. "Si no se guardan las formas, si no se tiene en cuenta al otro al comunicarse, es lógico que surja la crispación", explica Trujillo.

Seguir o separarse

No siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos como la compasión, el cariño o la amistad
Cuando una pareja está en crisis, el sufrimiento emocional puede ser muy intenso. Cuesta pensar con claridad. Cuesta discernir hasta qué punto vale la pena continuar o no. En ocasiones, una relación que parecía idónea empieza a hacer aguas. Los miembros han cambiado con el paso del tiempo y sus intereses y deseos no parecen ir por el mismo camino.
Es difícil generalizar sobre cuándo hay que poner punto y final a una pareja pero, como señala Coca, "cuando la otra persona deja de ser un aliado en tu vida para convertirse en alguien que no te deja desarrollar, hay que plantearse de manera muy seria la ruptura". Como es lógico, el principal motivo para romper es el fin del amor. Pero no siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos, como la compasión hacia la otra persona, el cariño o la amistad.
"Por ello es importante saber si hay deseo sexual o no. Si hay deseo sexual, seguramente queda algo, como mínimo, de amor", asegura la terapeuta de pareja. Hay que diferenciar entre las uniones de jóvenes, "ya que los veinteañeros suelen aguantar menos y se separan con más facilidad", y aquellas de más de 35 o 40 años, "que aguantan más y sopesan con paciencia los pros y los contras de una ruptura".

¿Qué une a las parejas?

No siempre el amor une a una pareja. Para saber si hay que separarse, vale la pena tener claro los motivos que no deberían servir para mantener la relación. "A veces son los hijos, el miedo a la soledad, la dependencia emocional, el miedo al qué dirán si se rompe la relación", añade Trujillo. Desde que la crisis económica se inició, cobra cada vez más fuerza otro motivo: la dependencia económica. "Hay algún caso de parejas que no se separan porque no pueden vender el piso y terminan por compartir la casa", explica Arantxa Coca.

Cómo sobrellevar una crisis

Una de las actitudes que favorecen a la pareja cuando están en una crisis es la humildad. "Humildad para que cada uno trabaje la parte de su personalidad que no ayuda a que la relación funcione", señala Arantxa Coca. Es fundamental el bagaje personal que tenga cada miembro. Ayudará mucho que ambos se sientan satisfechos en otros ámbitos de su vida, como el profesional. "Gozar de salud psíquica será fundamental para superar una crisis", explica Helena Trujillo, "así como hacerse responsable de la parte de la crisis que a uno le toca".

Tras la ruptura

Pero, en ocasiones, nada puede ayudar a salvar una relación. Muchas personas viven el final de una pareja como un fracaso. "Pero no tiene que ser así. Muchas relaciones cumplen su ciclo y lo mejor para todos es que cada uno siga su camino. No tiene sentido mantener una relación que no satisface, por los años pasados o por los hijos", considera la psicoanalista. El final de una relación no quiere decir que acabe la vida o que uno no podrá ser feliz de nuevo.
Tras una ruptura, los expertos aconsejan no obsesionarse con los motivos que llevaron a ella. Es necesario darse un tiempo para aceptar la nueva situación, pero hay que tener muy claro que la vida continúa. Una ruptura de pareja puede ser la oportunidad para iniciar una nueva vida o para mejorar aspectos de uno mismo. Como señala Helena Trujillo, "para muchas personas puede ser la oportunidad para aprender a estar solos. Hay que interiorizar que estar soltero no debe ser sinónimo de estar solo".

LA AYUDA DE UN TERAPEUTA DE PAREJA

Los terapeutas ayudan a las parejas que no se ven capaces de resolver los conflictos que afectan a su relación. Es aconsejable no acudir a terapia cuando es demasiado tarde. "Muchos acuden cuando llevan años en crisis. Y si una pareja está enquistada en una crisis, puede ser muy difícil salir de ella", señala Arantxa Coca. Un terapeuta nunca tomará partido por ninguno de los componentes. Su trabajo consistirá en que las dos personas consigan dialogar y entiendan qué sucede en la relación. Intentará que descubran cuáles son sus deseos y si realmente quieren continuar o no con su unión.


martes, 11 de mayo de 2010

¿SOY INFIEL?

¿SOY INFIEL?



Podría ser hipócrita y responder que en absoluto soy infiel, que me entrego en cuerpo y alma a mis ideas y mis amores, que nada cambia ni yo tampoco. Intentar convenceros de que esa es la mejor forma de vivir, que hacer lo contrario es una inmoralidad y que la infidelidad habría que desterrarla de este mundo. Como digo, podría ser hipócrita. Pero voy a ser sincera con ustedes.

Los datos que se refieren a la infidelidad conyugal reflejan que más de la mitad de los varones han tenido experiencias sexuales extraconyugales, las mujeres aún no alcanzan las mismas cifras, pero va en aumento. En contraste con esta realidad que se esconde tras un tupido velo, las personas valoran a la hora de buscar pareja, no el físico o la inteligencia, sino la fidelidad. Tampoco hay que pasar por alto que las infidelidades suelen ser una causa determinante en muchas rupturas de pareja. ¿Cómo compaginar entonces el ideal con la cruda realidad?

¿Somos unos inmorales o es que esta moralidad que tenemos no tiene en cuenta los deseos y necesidades humanos? Antes de que entren a polemizar con lo que digo, bien estaría definir lo que entiendo por fidelidad o infidelidad. Sería muy pobre quedarse en el terreno sexual para referirse a este término, aducir que cuando uno ama a una persona debe serle fiel y no mirar a ninguna otra. Esta es la concepción que seguro tendrán muchos de ustedes, pero puedo sumarle muchas más cosas. Ser fiel también habría que serlo a las primeras ideas que uno tuviera o a los primeros amores o a los primeros gustos. Sin embargo, ustedes entenderán que lo que un día me gustó no tiene por qué gustarme hoy, que lo que yo pensaba de la vida antaño hoy no coincide con mi pensamiento actual. Afortunadamente eso tiene que ser así. Las personas estamos en continuo crecimiento. Nuestros gustos varían, vamos sumando experiencias, relaciones. Si entendiéramos como infidelidad cada paso que uno diera que le aleje de lo anterior, no estaríamos donde estamos. Seríamos una especie sumamente pobre.

Nos caracterizamos por lo contrario, somos seres de gran complejidad, diferentes a cada instante, lo que pensaba ayer hoy no lo mantengo, puedo cambiar de trabajo, de pareja y hasta de color de pelo y eso no tiene por qué significar que sea mala persona o menos relevante para la sociedad. Sin embargo, se nos pide que seamos fieles en el terreno amoroso. ¿Cómo se habrá llegado a tal exigencia?

En un interesante trabajo de Freud “La moral sexual cultural en la nerviosidad moderna” el autor realiza un estudio donde contrasta las exigencias morales y las necesidades o deseos humanos. Una cosa es lo que se nos exige moralmente y otra, muy diferente, que “todos” podamos a llegar a satisfacer tales niveles. Hay personas para las cuales ser fieles a sus parejas es tarea fácil, pero para otras, en cambio, asumir tal exigencia les lleva al camino de la enfermedad, la insatisfacción o el engaño. Si uno quiere, es fácil de entender. Hay quienes se conforman con lo monótono, incluso, están así a gusto, personas a las que comer todos los días lo mismo les satisface. ¿Qué haría usted si todos los días hiciera lo mismo, viera a las mismas personas, dijera las mismas palabras? Creo que podría llegar a desesperarse. Pues eso mismo es lo que pedimos en el terreno sexual a todo el mundo, que se conformen todos los días con el mismo aburrimiento.

No todos somos así claro, porque podemos ser una pareja pero cocinar los mismos platos de forma diferente cada día, evitamos la monotonía, cada encuentro es una sorpresa. Este ideal, sin embargo, sean sinceros, pocas veces se cumple. El matrimonio acomoda, somos el uno del otro, posesiones, nos descuidamos, se acaba la pasión, todo monotonía, parecemos más que amantes, hermanos. Díganme así quién puede mantenerse fiel sin ser un insatisfecho.

Muchos hombres, para mantener sus matrimonios, vivían una vida paralela. Amantes o prostitución eran los caminos para su satisfacción, mientras que su vida familiar era cómoda y aparentemente feliz. Sus mujeres no les ofrecían lo que ellos necesitaban. Muchas de ellas también encontraban fuera de casa el lugar donde satisfacer sus fantasías, porque frente a sus maridos no podían. Como ven, un desencuentro de goces.

Entrar a valorar si esto está bien o no, no me corresponde. Pero sí decir que es una realidad. Que el ser humano no puede ser fiel, si lo es lo sería a sus primeros vínculos afectivos o amorosos, a sus primeras ideas y eso no hay quien pueda mantenerlo con salud. Tenemos que aceptar que ninguna persona puede ser una propiedad privada, la pareja ha de fundamentarse en el amor y/o deseo, para que ello se mantenga el trabajo ha de ser continuo. Conversar, respetar, tolerar. Debemos entender que  todos deseamos muchas cosas y no por ello dejamos de hacer las que hacemos. Que a veces para que mi marido esté a gusto conmigo, tiene que encontrarse con otras relaciones. Que yo a veces, cuando hago el amor con él, pienso en otras personas. Que por decir su nombre, digo el de otro. Que sueña con otros nombres que no son el mío. Que a veces, nos encontramos deseándonos. Y que no nos separamos ni nos matamos, porque aceptamos que somos diferentes y, aún así, nos amamos.

Usted elige, la hipocresía o la realidad del deseo humano. En otros lugares la gente se mata por esto, aquí nos animamos a la conversación.

Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero