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martes, 9 de agosto de 2016

Talleres para amar en Málaga


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TALLERES EN MÁLAGA
AMOR - RELACIONES DE PAREJA - COMUNICACIÓN - SEXUALIDAD 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Para qué sirven los hombres

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS HOMBRES?
por Helena Trujillo, psicoanalista de Grupo Cero


¿Para qué sirven los hombres? ¿para qué me sirven si ya me han defraudado? Fría y distante, se pregunta con los ojos caídos de llorar.
En su tiempo usé a los hombres para amar, crear ilusiones, divertirme. Pasado un tiempo, dejados llevar por las costumbres, los rituales, la familia, nos fuimos convirtiendo en desconocidos, desilusionados con la llama apagada de todos los días, el hastío de las obligaciones que ritualizó el deseo. Rota aquella pasión, me pregunto para qué sirven, ahora que ya no creo en los sueños, ahora que el recuerdo me visita con su dolor.
Preguntarnos por ellos es preguntarse por las atribuciones que como mujeres hacemos al amor, al sexo. Con una educación afectiva-sexual insuficiente, llegamos al encuentro con el mundo ingenuas e indefensas, con pocas habilidades para afrontar la realidad y gestionar las relaciones. Pasamos con el enamoramiento a construir nuestras vidas en los pilares de la relación de pareja y familia, pero pasado un tiempo abandonamos aquello que nos permitía amar y vivir porque traicionamos nuestro propio deseo por permanecer fieles a un ideal de pareja.
Freud trabaja en el interesante texto La moral sexual y la nerviosidad moderna la problemática de la moral en la mujer donde para gozar necesita trasgredir lo que la sociedad misma le exige. Ellas han sido educadas en una sexualidad familiar, es decir, dirigida a la construcción de la familia monogámica y el respeto a ciertas costumbres que las encorsetan, pero no conocen su capacidad de goce y creación, se entregan al amor como objetos en lugar de producir su lugar como sujetos.
Lacan decía amar es dar lo que no se tiene a quien no es, pero el día a día nos muestra que la mayoría de las personas no sabe amar. Amamos el ideal del amor, la pareja perfecta, la media naranja, la idea de que el otro completa tu vida y ahí comienza el fin. Las personas no son lo que pensamos de ellas, nuestra relación de pareja no es como la imaginamos y eso muestra lo insatisfactorio de una vida cotidiana que gira en torno a una relación irreal con otra persona que no es quien yo creo.
El psicoanálisis nos enseña mucho del amor, porque las cosas no son lo que parecen, lo que aparece en nuestra conciencia, nuestros sentimientos, nuestros afectos, no representan nuestros verdaderos deseos inconscientes. Deseamos deseos, no objetos, por eso cuando queremos amar a una única persona, desearla en exclusiva, mostramos un absoluto desconocimiento de aquello que nos hace humanos. Las personas necesitamos del amor para crecer, pero del amor entendido como aquella producción donde soy capaz de hacer algo por otro, donde no seré poseedor ni de la acción ni del resultado, pero en la acción y en el resultado habrá transformación, goce.
Por eso hablar de amor y hombres, goce y pareja, fidelidad y respeto, requiere muchas más palabras de las que somos capaces de pronunciar. Hombres y mujeres somos semejantes pero diferentes, ambos nos constituimos en el lenguaje y ambos tendremos que aprender a renunciar a aquello que creemos poseer. El otro no es ni podrá ser de tu propiedad y eso no te impide amarlo. Cuando queremos poseer a la otra persona, ser del otro, nos cosificamos, nos anulamos como sujetos del deseo, por eso estropeamos la relación. Amarse es entregarse a las palabras y las palabras no son de nadie, menos que menos del partenaire amoroso.
El rencor, la pérdida de ilusión en el amor, el apartamiento de la sexualidad genital que se muestra en muchas mujeres tras un fracaso de pareja, tiene explicación en esa atribución de que el otro te va a dar lo que te falta, como si pudiéramos ser completos. Nadie es de nadie. El amor se hace entre las personas, es una producción social. Una educación que permita a las mujeres conocerse sin denigrarse, amar sin entregarse, desear sin abandonar los pactos sociales, permitirá que hombres y mujeres construyan la posibilidad de espacios compartidos, conversaciones, encuentros de sujetos deseantes.
En lugar de preguntarse para qué sirve el otro, preguntémonos para qué estoy dispuesto a trabajar. El amor requiere de un trabajo continuo en la realidad, del respeto por la otra persona y por uno mismo, y la construcción de las relaciones sociales que sostengan ese amor porque, hay que saberlo, el amor no puede hacerse a solas.



Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de Grupo Cero
C/Juan Álvarez Mendizábal, 1 - 6º 3 28008 Madrid
Teléfono: 91 55 96 436 
Móvil: 626 67 33 22
Skype: heltrujillo

viernes, 13 de mayo de 2011

Artículo en Consumer.es ¿Crisis de pareja o final de la relación?


¿Crisis de pareja o final de la relación?

Razones de peso, en apariencia, como mantener la relación por los hijos, la dependencia emocional o el miedo a la soledad no deberían ser suficientes para mantener una relación de pareja
La mayoría de las parejas atraviesan varias crisis a lo largo de la relación. Las personas cambian con el tiempo, así como sus necesidades, sus deseos y sus sentimientos. Cuando se está en crisis, la angustia, la confusión y los afectos contradictorios pueden ser muy intensos. Y no es sencillo decidir si hay que poner punto y final a la relación. Ante este dilema, un terapeuta puede ayudar a superar una crisis.
  • Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
  • 13 de mayo de 2011
- Imagen: clairity -
En el año 2010 se registró en España una ruptura matrimonial cada cuatro minutos. Y, según datos del Instituto de Política Familiar, el 40% de las rupturas fueron conflictivas. No obstante, es normal que las parejas que llevan bastantes años juntas pasen por crisis, explicaHelena Trujillo, psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero. El problema está en que muchas no saben decidir si vale la pena luchar por superar el trance o es mejor finalizar la relación.

Por qué las parejas entran en crisis

Los motivos más habituales de las crisis son, según Arantxa Coca, terapeuta de pareja, "la incompatibilidad de caracteres y los problemas sexuales". Cuando los miembros de la pareja no se entienden, cuando no consiguen crear en su relación un espacio común satisfactorio, son normales las fricciones. En cuanto a los problemas sexuales, "la crisis no viene tanto por la falta de sexo, sino por las consecuencias de la falta de sexo".
Cuando uno de los componentes de la pareja siente un deseo que no es correspondido, puede desarrollarse en él cierto resentimiento o rabia. Y estos pueden contaminar la relación hasta un punto sin retorno. Como señala Trujillo, en ocasiones, ocurre que cuando una mujer acaba de ser madre pone casi todo su cariño y atención en el hijo. "Si además las relaciones sexuales disminuyen, muchas veces el hombre busca fuera de la relación lo que no encuentra en ella".
Otra de las causas más frecuentes de una crisis es la infidelidad. Por eso, "la fidelidad no debe ser algo que uno se impone. Debe ser un deseo", considera la psicoanalista, para quien "es normal que, a lo largo de los años, se sientan deseos hacia otras personas". Por último, un motivo más de crisis son los problemas de comunicación. Muchas personas no saben comunicarse ni con su compañero, ni con sus hijos, ni con sus amigos. Y una pareja es una relación muy estrecha e íntima. "Si no se guardan las formas, si no se tiene en cuenta al otro al comunicarse, es lógico que surja la crispación", explica Trujillo.

Seguir o separarse

No siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos como la compasión, el cariño o la amistad
Cuando una pareja está en crisis, el sufrimiento emocional puede ser muy intenso. Cuesta pensar con claridad. Cuesta discernir hasta qué punto vale la pena continuar o no. En ocasiones, una relación que parecía idónea empieza a hacer aguas. Los miembros han cambiado con el paso del tiempo y sus intereses y deseos no parecen ir por el mismo camino.
Es difícil generalizar sobre cuándo hay que poner punto y final a una pareja pero, como señala Coca, "cuando la otra persona deja de ser un aliado en tu vida para convertirse en alguien que no te deja desarrollar, hay que plantearse de manera muy seria la ruptura". Como es lógico, el principal motivo para romper es el fin del amor. Pero no siempre es sencillo distinguir entre el amor u otros sentimientos, como la compasión hacia la otra persona, el cariño o la amistad.
"Por ello es importante saber si hay deseo sexual o no. Si hay deseo sexual, seguramente queda algo, como mínimo, de amor", asegura la terapeuta de pareja. Hay que diferenciar entre las uniones de jóvenes, "ya que los veinteañeros suelen aguantar menos y se separan con más facilidad", y aquellas de más de 35 o 40 años, "que aguantan más y sopesan con paciencia los pros y los contras de una ruptura".

¿Qué une a las parejas?

No siempre el amor une a una pareja. Para saber si hay que separarse, vale la pena tener claro los motivos que no deberían servir para mantener la relación. "A veces son los hijos, el miedo a la soledad, la dependencia emocional, el miedo al qué dirán si se rompe la relación", añade Trujillo. Desde que la crisis económica se inició, cobra cada vez más fuerza otro motivo: la dependencia económica. "Hay algún caso de parejas que no se separan porque no pueden vender el piso y terminan por compartir la casa", explica Arantxa Coca.

Cómo sobrellevar una crisis

Una de las actitudes que favorecen a la pareja cuando están en una crisis es la humildad. "Humildad para que cada uno trabaje la parte de su personalidad que no ayuda a que la relación funcione", señala Arantxa Coca. Es fundamental el bagaje personal que tenga cada miembro. Ayudará mucho que ambos se sientan satisfechos en otros ámbitos de su vida, como el profesional. "Gozar de salud psíquica será fundamental para superar una crisis", explica Helena Trujillo, "así como hacerse responsable de la parte de la crisis que a uno le toca".

Tras la ruptura

Pero, en ocasiones, nada puede ayudar a salvar una relación. Muchas personas viven el final de una pareja como un fracaso. "Pero no tiene que ser así. Muchas relaciones cumplen su ciclo y lo mejor para todos es que cada uno siga su camino. No tiene sentido mantener una relación que no satisface, por los años pasados o por los hijos", considera la psicoanalista. El final de una relación no quiere decir que acabe la vida o que uno no podrá ser feliz de nuevo.
Tras una ruptura, los expertos aconsejan no obsesionarse con los motivos que llevaron a ella. Es necesario darse un tiempo para aceptar la nueva situación, pero hay que tener muy claro que la vida continúa. Una ruptura de pareja puede ser la oportunidad para iniciar una nueva vida o para mejorar aspectos de uno mismo. Como señala Helena Trujillo, "para muchas personas puede ser la oportunidad para aprender a estar solos. Hay que interiorizar que estar soltero no debe ser sinónimo de estar solo".

LA AYUDA DE UN TERAPEUTA DE PAREJA

Los terapeutas ayudan a las parejas que no se ven capaces de resolver los conflictos que afectan a su relación. Es aconsejable no acudir a terapia cuando es demasiado tarde. "Muchos acuden cuando llevan años en crisis. Y si una pareja está enquistada en una crisis, puede ser muy difícil salir de ella", señala Arantxa Coca. Un terapeuta nunca tomará partido por ninguno de los componentes. Su trabajo consistirá en que las dos personas consigan dialogar y entiendan qué sucede en la relación. Intentará que descubran cuáles son sus deseos y si realmente quieren continuar o no con su unión.