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martes, 9 de agosto de 2016

Talleres para amar en Málaga


Si estás en Málaga este próximo fin de semana y quieres vivir una experiencia diferente,
inscríbete en alguno de estos talleres para conectar con el goce y el amor.


 

INSCRIPCIONES E INFORMACIÓN: 626 67 33 22

TALLERES EN MÁLAGA
AMOR - RELACIONES DE PAREJA - COMUNICACIÓN - SEXUALIDAD 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Talleres en Málaga para disfrutar de tu relación de pareja.

PRÓXIMOS TALLERES EN MÁLAGA
CON LA PSICOANALISTA HELENA TRUJILLO

TALLER DE FAMILIA Y PAREJA EN MÁLAGA

Te ayudamos a disfrutar de tu relación de pareja





INSCRÍBETE YA.
RESERVA DE PLAZAS POR ORDEN DE RESERVA.

626 67 33 22

sábado, 14 de febrero de 2015

¿Es amor o adicción? Consulta de temas de parejas. Vídeo.

¿AMOR O ADICCIÓN? La psicoanalista Helena Trujillo te ofrece respuestas a esas preguntas que te haces. #consultasexual #problemasdepareja #problemas de pareja #terapia de pareja #terapeuta de pareja #terapeutadepareja #terapiamadrid #terapia madrid Consultas teléfono: 00 34 91 55 96 436 http://www.htpsicoanalisis.com/parejas/

miércoles, 17 de octubre de 2012

LA MUJER DEL SIGLO XXI. Ya están los vídeos disponibles



"LA MUJER DEL SIGLO XXI",

que dirije y presenta Helena Trujillo en 3.40 tv Mijas


Un programa de Psicoanálisis que revolucionará el panorama actual.
En tiempos donde los recortes hacen sus estragos, trabajaremos para la construcción de la mujer que está por venir, donde cada semana contaremos con invitados/as para conversar sobre:
La mujer y el psicoanálisis, mujer y creación, mujer y política...



TODOS LOS MARTES A LAS 22.30 HORAS
3.40 tv Mijas

ONLINE EN:



Aquí puedes ver los programas emitidos hasta el momento:







Helena Trujillo Luque
Psicoanalista Grupo Cero- Asesora Matrimonial
Teléfonos: 
Málaga: 952 39 21 65 
Madrid: 91 55 96 436
Móvil: 626 67 33 22

miércoles, 18 de mayo de 2011

Conquistar a una mujer

HAY HOMBRES QUE NO SABEN



Hay hombres que no saben, que se lo digan al director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que ha cambiado su habitación de hotel de 3000 dólares por una celda en una cárcel neoyorkina. Muchos hombres siguen pensando que un no femenino es un sí tímido. Muchos creen que conquistar a una mujer es asaltarla, invadirla con sus propuestas, insistirle y que sus negativas son signo de frigidez, no de determinación y libertad.
Decir esto no niega que hay hombres sensibles, considerados, que saben observar a una mujer, interesarse por sus cosas, esperarla, conversar con ella. Hay hombres que fascinados por una fémina se acercan a su realidad, se incluyen en ella y así van conquistando ese lugar en el deseo femenino. Sin embargo, son los menos.
Sirva mi experiencia como observadora, como profesional y como mujer para explicarlo. Pongamos el ejemplo de las redes sociales, facebook, medio para establecer contactos profesionales y también personales. Muchos hombres se basan en una fotografía para entrar en contacto con una persona, mujer. No consideran los datos en los que se indica que sólo desea contactos profesionales, tampoco si utiliza el perfil exclusivamente para informar de sus actividades. Ellos ven una mujer y creen que es una mujer. Esto da lugar a conversaciones de besugo donde una les intenta explicar que la amistad se produce, no puede obligarse a nadie a ser tu amigo; que no tienes por qué dar información de tu estado civil, que no estás ahí para chatear, que si está interesado por alguno de tus servicios puede proseguir la conversación y, de no ser así, mejor dar por zanjado ese contacto inconsecuente que sólo busca ligar con una desconocida.
Está claro que los hombres de hoy en día no son como los de antes, afortunadamente. Muchos han logrado conquistar ciertas parcelas de la vida familiar, sensibilidad afectiva y un aire diferente en la estética y la higiene. Pero no me pueden negar que los hombres de ahora, muchos de ellos, se han vuelto un poco torpes. Han perdido la capacidad de ser constantes, se quejan del trabajo y se desalientan cuando no obtienen lo que quieren a la primera de cambio. ¡Qué mundo este! ¿Dónde ha quedado la persistencia, el espíritu de conquista varonil? Confunden una imagen de mujer con una mujer, es decir, no consideran que una mujer en el ámbito profesional no es una mujer, que una jefa no es una mujer, que una cosa es la imagen y otra la función que cada uno desempeña en cada momento.
Chicos, ¡despertad! Tenéis que aprender a interpretar las situaciones, a diferenciar los distintos roles de las personas, ser mujer no quiere decir estar al servicio de los deseos de los hombres. Nosotras tenemos mucho que decir, uno no liga si la otra no quiere. Para hablar tenemos que desearlo los dos. Para ir a la cama, también. La mujer del siglo XXI no es una mujer objeto al servicio del deseo del varón, es una mujer sujeto de sus deseos, una mujer trabajadora, con libertad para decidir y que establece relaciones más equitativas con los hombres.

Helena Trujillo Luque
Psicoanalista

miércoles, 6 de octubre de 2010

Charla sobre La masturbación

CHARLA-COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS SOBRE LA MASTURBACIÓN
VIERNES 8 DE OCTUBRE de 2010


Impartida por la Psicoanalista Helena Trujillo

lunes, 6 de septiembre de 2010

La comedia de los sexos

Había llegado el día, tan temido por tan deseado, donde todas mis necesidades estaban cubiertas; no sólo las necesidades que hacían a mi bienestar social, sino aquellas que descubrían mis necesidades amorosas. 
Ya nada tendría que esperar del futuro, ya nada ensombrecería mi condición humana, sin embargo un sabor amargo entorpecía mis próximos pasos.
Me sentía necesitada y amada, ya pesar de eso no era suficiente.
Estas cuestiones están en el principio de todo final, ese momento en que dejamos de amar todo aquello que comienza y el aburrimiento invade cada nuevo encuentro y cada nueva acción, haciéndolos sonar a viejos.
Y esto porque al ser humano, sea hombre o mujer, no le basta con sentirse necesitado o amado, también es necesario que se sienta deseado, esto quiere decir que no le basta con ser objeto de amor, es necesario que ocupe el lugar de causa del deseo.
Esta verdad está en el corazón de la vida sexual, es la condición de la felicidad humana.
A veces pasa que en las relaciones de pareja cuando ella ocupa el lugar de la madre no sólo lo ocupa para los hijos, sino también lo ocupa para el padre de sus hijos, esto quiere decir que es necesitada y amada, pero no puede ser deseada, no puede ocupar el lugar de causa del deseo de su pareja. Así, hay hombres que desean a la mujer que no aman y aman a la mujer que no desean, sufriendo de impotencia psíquica. Hay mujeres que prefieren parecer que aman y parecer que desean, que dejar un instante de ser mujer para sólo parecerlo. Y esto porque en la comedia de los sexos se representa la tragedia de Edipo.
Ocupar el lugar de causa del deseo, para el otro, es el comienzo de la comedia de los sexos puesto que para ocupar ese lugar tiene que ponerse en juego la impostura de los comediantes: él tiene que parecer que tiene y ella tiene que parecer que es. Es por eso que se ponen en juego una impostura masculina y una mascarada femenina.
Hay mujeres que prefieren parecer que gozan, a gozar pareciendo que son, puesto que ser hombre o ser mujer es una cuestión de apariencia.
Es para ser el falo, es decir el significante del deseo del otro, para lo que la mujer va a rechazar una parte esencial de su femineidad, concretamente todos sus atributos. Es por lo que no es por lo que pretende ser deseada, al mismo tiempo que amada. El significante propio de su deseo lo encuentra en el cuerpo de aquel a quien se dirige su demanda de amor. El órgano masculino tiene para ella valor de fetiche. Como objeto de amor la priva de lo que da y como deseo encuentra en él su significante. Es por eso que la ausencia de satisfacción sexual, es decir la frigidez, es bien tolerada por ella, mientras que la represión inherente al deseo es menor que en el hombre. Ella no satisface su demanda de amor, pero sí su deseo.
El hombre, por el contrario, encuentra cómo satisfacer su demanda de amor en la relación con la mujer en tanto ella da lo que no tiene: erección. Ella desencadena la erección, luego él tiene que arreglárselas con ella. Es por eso que en el hombre la impotencia sea soportada mucho peor que la frigidez en la mujer. Podríamos decir incluso q e la potencia y la frigidez son condición del lugar de causa del deseo, en tanto el goce masculino y el goce femenino no son sólo cuestión de órganos genitales.
Lo fundamental del goce femenino es la ausencia de localización. Ella goza con todo su cuerpo, por eso que su orgasmo no tiene su sede en el clítoris o en la vagina.
En la comedia de los sexos ambos entran en el juego por el engaño: la impostura masculina y la mascarada femenina. Frente al sexo el sujeto se encuentra perplejo, enfrentado a un enigma ininteligible, para el cual no tiene ningún saber, ni recurso. Enigma que obliga a una respuesta: situarse en relación a él.
Como hombre y como mujer los sujetos no se distinguen, sino que se los distingue.


AMELIA DÍEZ CUESTA







Si su relación de pareja no funciona, puede consultarme y le orientaré sin compromiso.
Telf. 952 39 21 65 - info@htpsicoanalisis.com 

miércoles, 19 de mayo de 2010

LA HOMOSEXUALIDAD

la homosexualidad

¿Quién no se ha cuestionado alguna vez su tendencia sexual? ¿Cuántos se consideran homosexuales porque alguna vez sintieron atracción por una persona de su mismo sexo? ¿Por qué es una persona homosexual? ¿Será el fin de la heterosexualidad?
Muchas preguntas se generan en torno a esta modalidad de elección de objeto amoroso. Pocas respuestas y mucho silencio. Encendamos con la luz del Psicoanálisis la oscuridad de lo desconocido.
La homosexualidad es un fantasma que ocupa nuestro pensamiento en algún momento de la vida. El hecho de que la homosexualidad pueda o no ser orgánica, no nos evita la obligación de estudiar los procesos psíquicos de sus génesis. Para entenderla es preciso acudir al propio proceso de desarrollo humano.
El paso por la definición sexual está marcado por el primer enlace afectivo hacia una persona, que en todo humano acontece con la figura materna. Esta relación marca la entrada en el llamado complejo de Edipo. El desarrollo normal exige el desprendimiento de esta relación afectiva.
El proceso típico de la homosexualidad consiste en que algunos años, después de la pubertad, el adolescente fijado hasta entonces intensamente a su madre, se identifica con ella y busca objetos eróticos en los que le sea posible volver a encontrarse a sí mismo y a los cuales querrá entonces amar como la madre le ha amado a él. Como vemos, se produce una elección narcisista de objeto.
Detrás de este factor se oculta el desprecio a la mujer, su repulsa y hasta el horror a ella se derivan generalmente del descubrimiento de que la mujer carece de pene. En todo hombre, también hay que decirlo, subsiste cierto desprecio hacia la mujer por este motivo.
El homosexual, ha renunciado a la especie, a la reproducción y por tanto a las diferencias sexuales, es decir, sólo tolera la genitalidad de alguien de su mismo sexo. Las diferencias le ocasionan angustia y sólo puede cuando está frente a uno como él mismo.
También se nos muestra como un poderoso motivo de la elección de objeto homosexual el respeto o miedo al padre. Al renunciar a la mujer como objeto amoroso, la competencia con el padre y así, su propio riesgo.
Los factores de la etiología psíquica de la homosexualidad descubiertos hasta ahora son la adherencia a la madre, el narcisismo y el temor a la castración. Hay que sumar a estos factores, los celos hacia un hermano. Dichos celos condujeron a actitudes hostiles y agresivas hasta desearle la muerte, pero quedan luego reprimidos y transformados. Las personas antes consideradas como rivales se convirtieron en los primeros objetos eróticos homosexuales.
No se puede negar el poder de la especie, algo muy superior al sujeto, ya que la especie impone la reproducción para perpetuarse y para ello, necesita la heterosexualidad. A la especie no importando de qué manera lleguemos a ella o qué nos ocurra en el proceso. Si es mal vista la homosexualidad no es porque dos hombres o dos mujeres se besen o hagan el amor, sino porque en ese gesto, se atenta contra la procreación y es algo que la propia especie nunca va a permitir.
El homosexual no nace, se hace, como hemos visto, en el proceso de identificación con la figura materna. El deseo humano se caracteriza por nuestra tendencia a volver a encontrar la situación inicial mítica con aquella madre que un día  nos dio todo sin pedirnos a cambio nada.
En definitiva, las cosas nunca son lo que parecen. Son las palabras las que nombran las situaciones sexuales y no al revés. Sólo podemos conocer nuestra sexualidad si nos psicoanalizamos, si podemos hablar de las fantasías, las inhibiciones, con un profesional, que no juzgará, pero sí puntuará cómo nos relacionamos con nuestros semejantes.
No hay dependencia entre sexo biológico y elección de objeto. No sólo la homosexualidad es poco evidente para el psicoanálisis, también la heterosexualidad.


Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero
C/ Esperanto, 9-2ºD Málaga (España)
Telef. 952 39 21 65

martes, 11 de mayo de 2010

¿SOY INFIEL?

¿SOY INFIEL?



Podría ser hipócrita y responder que en absoluto soy infiel, que me entrego en cuerpo y alma a mis ideas y mis amores, que nada cambia ni yo tampoco. Intentar convenceros de que esa es la mejor forma de vivir, que hacer lo contrario es una inmoralidad y que la infidelidad habría que desterrarla de este mundo. Como digo, podría ser hipócrita. Pero voy a ser sincera con ustedes.

Los datos que se refieren a la infidelidad conyugal reflejan que más de la mitad de los varones han tenido experiencias sexuales extraconyugales, las mujeres aún no alcanzan las mismas cifras, pero va en aumento. En contraste con esta realidad que se esconde tras un tupido velo, las personas valoran a la hora de buscar pareja, no el físico o la inteligencia, sino la fidelidad. Tampoco hay que pasar por alto que las infidelidades suelen ser una causa determinante en muchas rupturas de pareja. ¿Cómo compaginar entonces el ideal con la cruda realidad?

¿Somos unos inmorales o es que esta moralidad que tenemos no tiene en cuenta los deseos y necesidades humanos? Antes de que entren a polemizar con lo que digo, bien estaría definir lo que entiendo por fidelidad o infidelidad. Sería muy pobre quedarse en el terreno sexual para referirse a este término, aducir que cuando uno ama a una persona debe serle fiel y no mirar a ninguna otra. Esta es la concepción que seguro tendrán muchos de ustedes, pero puedo sumarle muchas más cosas. Ser fiel también habría que serlo a las primeras ideas que uno tuviera o a los primeros amores o a los primeros gustos. Sin embargo, ustedes entenderán que lo que un día me gustó no tiene por qué gustarme hoy, que lo que yo pensaba de la vida antaño hoy no coincide con mi pensamiento actual. Afortunadamente eso tiene que ser así. Las personas estamos en continuo crecimiento. Nuestros gustos varían, vamos sumando experiencias, relaciones. Si entendiéramos como infidelidad cada paso que uno diera que le aleje de lo anterior, no estaríamos donde estamos. Seríamos una especie sumamente pobre.

Nos caracterizamos por lo contrario, somos seres de gran complejidad, diferentes a cada instante, lo que pensaba ayer hoy no lo mantengo, puedo cambiar de trabajo, de pareja y hasta de color de pelo y eso no tiene por qué significar que sea mala persona o menos relevante para la sociedad. Sin embargo, se nos pide que seamos fieles en el terreno amoroso. ¿Cómo se habrá llegado a tal exigencia?

En un interesante trabajo de Freud “La moral sexual cultural en la nerviosidad moderna” el autor realiza un estudio donde contrasta las exigencias morales y las necesidades o deseos humanos. Una cosa es lo que se nos exige moralmente y otra, muy diferente, que “todos” podamos a llegar a satisfacer tales niveles. Hay personas para las cuales ser fieles a sus parejas es tarea fácil, pero para otras, en cambio, asumir tal exigencia les lleva al camino de la enfermedad, la insatisfacción o el engaño. Si uno quiere, es fácil de entender. Hay quienes se conforman con lo monótono, incluso, están así a gusto, personas a las que comer todos los días lo mismo les satisface. ¿Qué haría usted si todos los días hiciera lo mismo, viera a las mismas personas, dijera las mismas palabras? Creo que podría llegar a desesperarse. Pues eso mismo es lo que pedimos en el terreno sexual a todo el mundo, que se conformen todos los días con el mismo aburrimiento.

No todos somos así claro, porque podemos ser una pareja pero cocinar los mismos platos de forma diferente cada día, evitamos la monotonía, cada encuentro es una sorpresa. Este ideal, sin embargo, sean sinceros, pocas veces se cumple. El matrimonio acomoda, somos el uno del otro, posesiones, nos descuidamos, se acaba la pasión, todo monotonía, parecemos más que amantes, hermanos. Díganme así quién puede mantenerse fiel sin ser un insatisfecho.

Muchos hombres, para mantener sus matrimonios, vivían una vida paralela. Amantes o prostitución eran los caminos para su satisfacción, mientras que su vida familiar era cómoda y aparentemente feliz. Sus mujeres no les ofrecían lo que ellos necesitaban. Muchas de ellas también encontraban fuera de casa el lugar donde satisfacer sus fantasías, porque frente a sus maridos no podían. Como ven, un desencuentro de goces.

Entrar a valorar si esto está bien o no, no me corresponde. Pero sí decir que es una realidad. Que el ser humano no puede ser fiel, si lo es lo sería a sus primeros vínculos afectivos o amorosos, a sus primeras ideas y eso no hay quien pueda mantenerlo con salud. Tenemos que aceptar que ninguna persona puede ser una propiedad privada, la pareja ha de fundamentarse en el amor y/o deseo, para que ello se mantenga el trabajo ha de ser continuo. Conversar, respetar, tolerar. Debemos entender que  todos deseamos muchas cosas y no por ello dejamos de hacer las que hacemos. Que a veces para que mi marido esté a gusto conmigo, tiene que encontrarse con otras relaciones. Que yo a veces, cuando hago el amor con él, pienso en otras personas. Que por decir su nombre, digo el de otro. Que sueña con otros nombres que no son el mío. Que a veces, nos encontramos deseándonos. Y que no nos separamos ni nos matamos, porque aceptamos que somos diferentes y, aún así, nos amamos.

Usted elige, la hipocresía o la realidad del deseo humano. En otros lugares la gente se mata por esto, aquí nos animamos a la conversación.

Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero

viernes, 30 de abril de 2010

Aburrimiento sexual


Muchas parejas caen presas, con el paso del tiempo, en la desidia sexual, se pierde el deseo y comienza el aburrimiento.  Muchos hombres comienzan a fantasear con infidelidades y muchas mujeres adoptan una postura fría y distante, lejos de la pasión inicial en la que comenzó la relación.

Este aburrimiento es producido, entre otras cosas, por ciertos comportamientos muy habituales en las parejas. La tendencia al trato familiar, a la plena confianza, a hacerlo todo juntos, a estrechar lazos hasta el punto de que más que amantes parecen hermanos, desemboca en este distanciamiento sexual con el paso del tiempo. No hay que olvidar tampoco, que nuestra educación sexual está encaminada, fundamentalmente, al establecimiento de relaciones duraderas que tengan como función el establecimiento en familias.

Nos enseñan qué debemos y qué no debemos hacer para lograr dicho fin. “No se lo des todo”, “no dejes que haga lo que le dé la gana”, “si sale con los amigos es que no le interesas”, etc. Esto me recuerda mucho a la película Qué les pasa a los hombres en la que algunos de sus personajes no daban pie con bola debido a los prejuicios existentes en torno a las relaciones sentimentales.

Muchos han llegado a pensar que una canita al aire de vez en cuando es la solución para darle esa chispa que le falta a la pareja, otros llegan incluso más allá, acudiendo a locales de intercambio de parejas o a posturas sexuales imposibles con tal de reavivar la pasión. Pero nada de nada.

El aburrimiento sexual no se cura de esta forma ni tampoco cambiando de pareja, porque con el tiempo pasará lo mismo. Cuando me consultan con este motivo de consulta lo tengo muy claro, les recomiendo mantener durante un tiempo unas entrevistas con un psicoanalista. Si acuden ambos miembros de la pareja indica que están dispuestos a continuar con la relación y van a tomar las medidas oportunas para que su llama no se apague. En el caso de que acuda uno sólo de los miembros de la pareja, podemos entrever, en muchos casos, que tomará su propio camino. De lo que estoy segura, es de que tras un tiempo de psicoanálisis no volverá a repetir los mismos errores y transformará las ideas sobre las relaciones de pareja que le llevaron a ese decaimiento.

Las relaciones de pareja no son fáciles, pero no por ello tienen que ser insatisfactorias o imposibles. Se trata de que aprendamos a estar en pareja cuidando el deseo, aprendiendo a conversar, estableciendo relaciones más abiertas y flexibles. La solución no es una mujer más atractiva que pase a su lado, túmbese en el diván y verá cómo reaviva las llamas de su pasión.