miércoles, 19 de mayo de 2010

LA HOMOSEXUALIDAD

la homosexualidad

¿Quién no se ha cuestionado alguna vez su tendencia sexual? ¿Cuántos se consideran homosexuales porque alguna vez sintieron atracción por una persona de su mismo sexo? ¿Por qué es una persona homosexual? ¿Será el fin de la heterosexualidad?
Muchas preguntas se generan en torno a esta modalidad de elección de objeto amoroso. Pocas respuestas y mucho silencio. Encendamos con la luz del Psicoanálisis la oscuridad de lo desconocido.
La homosexualidad es un fantasma que ocupa nuestro pensamiento en algún momento de la vida. El hecho de que la homosexualidad pueda o no ser orgánica, no nos evita la obligación de estudiar los procesos psíquicos de sus génesis. Para entenderla es preciso acudir al propio proceso de desarrollo humano.
El paso por la definición sexual está marcado por el primer enlace afectivo hacia una persona, que en todo humano acontece con la figura materna. Esta relación marca la entrada en el llamado complejo de Edipo. El desarrollo normal exige el desprendimiento de esta relación afectiva.
El proceso típico de la homosexualidad consiste en que algunos años, después de la pubertad, el adolescente fijado hasta entonces intensamente a su madre, se identifica con ella y busca objetos eróticos en los que le sea posible volver a encontrarse a sí mismo y a los cuales querrá entonces amar como la madre le ha amado a él. Como vemos, se produce una elección narcisista de objeto.
Detrás de este factor se oculta el desprecio a la mujer, su repulsa y hasta el horror a ella se derivan generalmente del descubrimiento de que la mujer carece de pene. En todo hombre, también hay que decirlo, subsiste cierto desprecio hacia la mujer por este motivo.
El homosexual, ha renunciado a la especie, a la reproducción y por tanto a las diferencias sexuales, es decir, sólo tolera la genitalidad de alguien de su mismo sexo. Las diferencias le ocasionan angustia y sólo puede cuando está frente a uno como él mismo.
También se nos muestra como un poderoso motivo de la elección de objeto homosexual el respeto o miedo al padre. Al renunciar a la mujer como objeto amoroso, la competencia con el padre y así, su propio riesgo.
Los factores de la etiología psíquica de la homosexualidad descubiertos hasta ahora son la adherencia a la madre, el narcisismo y el temor a la castración. Hay que sumar a estos factores, los celos hacia un hermano. Dichos celos condujeron a actitudes hostiles y agresivas hasta desearle la muerte, pero quedan luego reprimidos y transformados. Las personas antes consideradas como rivales se convirtieron en los primeros objetos eróticos homosexuales.
No se puede negar el poder de la especie, algo muy superior al sujeto, ya que la especie impone la reproducción para perpetuarse y para ello, necesita la heterosexualidad. A la especie no importando de qué manera lleguemos a ella o qué nos ocurra en el proceso. Si es mal vista la homosexualidad no es porque dos hombres o dos mujeres se besen o hagan el amor, sino porque en ese gesto, se atenta contra la procreación y es algo que la propia especie nunca va a permitir.
El homosexual no nace, se hace, como hemos visto, en el proceso de identificación con la figura materna. El deseo humano se caracteriza por nuestra tendencia a volver a encontrar la situación inicial mítica con aquella madre que un día  nos dio todo sin pedirnos a cambio nada.
En definitiva, las cosas nunca son lo que parecen. Son las palabras las que nombran las situaciones sexuales y no al revés. Sólo podemos conocer nuestra sexualidad si nos psicoanalizamos, si podemos hablar de las fantasías, las inhibiciones, con un profesional, que no juzgará, pero sí puntuará cómo nos relacionamos con nuestros semejantes.
No hay dependencia entre sexo biológico y elección de objeto. No sólo la homosexualidad es poco evidente para el psicoanálisis, también la heterosexualidad.


Helena Trujillo Luque
Psicoanalista de la Escuela Grupo Cero
C/ Esperanto, 9-2ºD Málaga (España)
Telef. 952 39 21 65