miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los famosos al diván: Nuevos papás

SER PADRE

Si Sarkozy estrenaba paternidad días pasados, estos días también se han producido otros alumbramientos entre papás famosos. Es el caso del torero José Tomás que acaba de ser padre en Málaga de su primer hijo. Es tan discreto en su vida privada que muchos ni nos habíamos hecho eco de que su pareja estaba embarazada. Lejos del bombo y platillo en torno a los ruedos y las pasiones que levanta entre los aficionados taurinos, el diestro se muestra muy reservado y hemos de pensar que lo seguirá siendo en lo referente a la crianza de su hijo, que se llama como él, José.

En lo que respecta a la prensa rosa o del corazón, el tema de los nacimientos de hijos de famosos es un gancho sugerente, al público le gusta ver las fotos de los papás con sus retoños, ver las fastuosas casas en las que viven, etc. Sabemos, no obstante, que salvaguardar la intimidad de los más pequeños es no sólo una obligación, también un derecho necesario para que puedan desarrollar su propia identidad más allá de la popularidad de sus progenitores. Este criterio no siempre es seguido por todas las publicaciones ni por todos los famosos, que sacan un jugoso dinero con estas imágenes.

Otros famosos que han sido padres son Fonsi Nieto, que acaba de mostrar las imágenes de su hijo Lucas, esperemos que no para hacer caja (todos sabemos que se retiró de las pistas de motociclismo por un grave accidente). Hugh Grant también asume su nuevo rol de padre, una sorpresa para todos, pues no tiene pareja. No es el primer caso en el que un affaire con una mujer termina en un embarazo no deseado. A veces parece que o no son conscientes de sus actos o le quitan importancia al hecho de tener un hijo en el mundo, como si el dinero pudiera comprar la función necesaria de un padre.

Este último ejemplo debería hacernos reflexionar sobre el valor que dan muchos famosos a la familia, qué fácil es para muchos casarse y divorciarse, incluso tener hijos con parejas diferentes. Más allá de valorar moralmente estas circunstancias, deberíamos valorar si luego se hacen responsables de esos hijos, porque más allá de la relación que mantengan con sus exparejas, los hijos no tienen expadres o exmadres, uno no puede separarse de sus obligaciones paternales, que no sólo se traducen en dinero contante y sonante. Los hijos necesitan del cariño y la referencia de un padre para su constitución como humanos, necesitan sentirse deseados y tener un lugar en la familia o en las familias de sus respectivos progenitores. Esperamos que Hugh no sea sólo un padre de revista y vea crecer a su pequeña hija.

Helena Trujillo