viernes, 10 de agosto de 2012

DESEMPLEO Y VIDA EN PAREJA




No es excepcional en estos tiempos que alguno o, incluso, ambos miembros de la pareja estén o hayan estado un tiempo en situación de desempleo. Dicha circunstancia no es agradable para nadie y menos cuando la incertidumbre respecto al hallazgo de un nuevo empleo. En muchas ocasiones, y con el paso de los meses, el desempleado puede caer en el derrotismo y la desesperanza, manifestando sentimientos negativos, desorganizando su tiempo y modificando sus rutinas cotidianas. Lógicamente esto afecta a la vida en pareja, no sólo por la cuestión económica mermada, también porque puede cambiar la personalidad de nuestra pareja, no es la persona activa y emprendedora que nos enamoró. Todos sabemos que lo material es importante en nuestra vida, vivimos en una sociedad donde se prima el consumo y todo está basado en el uso y el poder del dinero. Cuando esto se limita, también se limita nuestra libertad y, en muchos casos falla la capacidad de reacción y de adaptación.
Consejos para salir adelante. Por un lado, mantener una actitud activa en la búsqueda de empleo, lo peor es dejar pasar el tiempo y esperar a que el trabajo llegue a ti. Reorganizar la economía no significa quedarte en casa sin hacer nada, se pueden hacer otras cosas, es importante dedicar tiempo a la pareja, a los amigos, hacerse acompañar por otras personas para que el desempleo no sea sinónimo de marginación. En muchos casos, hay que aceptar la ayuda de otros para salir de esta, eso no quiere decir sentirse humillado, en estos momentos te ha tocado a ti estar en esa situación, no quiere decir que no vayas a salir de ello, con ayuda saldrás adelante y en otro momento podrás ayudar a otro. Entre todos vamos haciendo esta sociedad y entre todos también saldremos de esta crisis. Las crisis o discusiones en la pareja fruto de estas circunstancias también deben servir para manifestar la frustración de la que estamos siendo objetos, conversar sobre lo que sentimos sin hacer a los otros responsables de las frustraciones. Es fácil que las circunstancias sean vehículo para la manifestación de tendencias hostiles inconscientes, por eso hay que tener cierta tolerancia a la hora de escuchar, el amor también incluye cierto desencuentro, saberlo nos hará bien. Respecto a las separaciones hay que decir que muchas parejas en crisis no pueden plantearse la separación por una cuestión económica, sin empleo no pueden pagar otro alquiler o adquirir otra vivienda, las responsabilidades son más difíciles de sobrellevar por lo que se mantiene un compás de espera y la tensión se sostiene como se puede. Según la agencia EFE en julio, el número de rupturas matrimoniales disminuyó un 2,3% en 2011 con respecto al año anterior, al pasar de 127.682 a 124.702. Se había experimentado un repunte en 2010.