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jueves, 26 de abril de 2012

Relación entre los celos y el alcoholismo


CHARLA SOBRE LOS CELOS Y EL ALCOHOL
Impartida por la psicoanalista Helena Trujillo





Psicoanalista en Málaga y en Madrid

Tratamiento de los celos, problemas con adicciones, terapia de pareja.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La sombra de la infidelidad


LA SOMBRA DE LA INFIDELIDAD

Al rojo vivo están muchas relaciones cuando la sombra de la infidelidad se cierne sobre la pareja. Ya manifesté en otras ocasiones que cada vez son más los que acuden a terapia para solventar una crisis matrimonial y en la mayoría de los casos los celos y la sospecha de terceras relaciones están detrás de los motivos de los problemas conyugales. 

¿Es imposible la fidelidad en la pareja? ¿Puede mantenerse el amor y el deseo a través de los años? ¿Qué es ser infiel? ¿Tolerar cierta libertad sexual de tu partenaire es muestra de desinterés? ¿Qué amamos cuando amamos y qué deseamos cuando alguien se nos cruza en nuestro camino? A la hora de dar respuestas podemos vernos influenciados por sentimientos y consideraciones de orden moral que trascienden de la educación que hemos recibido a este respecto. La religión, la defensa de la institución familiar, el temor a lo desconocido así como la no consideración de la propia naturaleza humana nos llevan a pensar, generalmente, que sin fidelidad no hay relación de amor posible. Muchos afirman que ser infiel es la mayor traición que te puede ocasionar la pareja, "lo soportaría todo menos que se acostara con otro/a". La posibilidad de perder al ser amado genera gran dolor, pero también supone una ofensa al propio narcisismo, "qué es lo que tiene ella que no tengo yo". Nos sentimos en falta, vemos tambalearse nuestro universo, alguien de fuera ha puesto en tela de juicio la fortaleza de la relación y desata la caja de pandora.

No siempre la sospecha es fundada, en muchos casos vemos donde no hay, son nuestros propios deseos los que nos llevan a atribuirle al otro los deseos que sentimos de forma inconsciente. ¿Acaso podemos controlar lo que sentimos? Hay quienes presa de su pasión celosa espían a su pareja, le miran el teléfono, violan la confianza buscando justamente eso, el engaño. ¿Es lícito transgredir todos los límites de la convivencia para descubrir aquello que no quieres que pase? ¿Qué haremos si descubrimos lo terrible, hay otro/a? ¿Podremos soportar nuestras preguntas, nos servirán las respuestas? ¿Qué hacer después, acaba aquí la relación? ¿Qué hacer si tu pareja te agobia por sus celos, puede meterse en tu vida más íntima? ¿Es peor ser infiel o es peor querer dominar al otro?

Las relaciones humanas son complejas, no hay un camino hecho previamente que nos augure el éxito, lo que antaño fue válido ya no lo es, cambiamos de gustos, la relación se desgasta porque dejamos de cuidarla... ¿Quiere decir eso que podemos o queremos prescindir de nuestro compañero/a? ¿Quiere decir que el muerto al hoyo y el vivo al bollo? No tiene por qué ser así, muchas relaciones son fuertes compromisos, amor más allá del apasionado deseo del comienzo, relaciones que te apoyan cuando lo necesitas, el objetivo por el que trabajar, el centro de la familia que habéis construido. Romper una relación por un escarceo sexual es un grave error. Una cosa es tener un deseo sexual y otra amar a alguien. Con un amante no te irías a vivir, no compartirías tu intimidad, tu vida. Muchos han roto su afianzada relación por un "calentón" y luego se quedaron compuestos y sin nadie a quien amar. Se puede vivir sin pareja, por supuesto, pero si se ha elegido vivir con un compañero/a hay que tener manga ancha, hay que permitir cierta distancia, cierta libertad para que cada cual tenga el espacio que necesita para desarrollarse. Este es uno de los graves errores de las parejas. No se dan cuenta de que atar en corto al otro, controlarle, preguntarle por cada uno de sus pasos, aleja cada vez más a la otra persona, la agobia, acabará por estallar tarde o temprano.

No es un tema nada fácil este, apenas tenemos educación sentimental, pensamos las relaciones como algo hermético en el que no tienen que intervenir terceras personas, ni familia, ni amigos, ni nadie... Está claro que hay cosas que incumben sólo a los dos, pero necesitamos de otros para vivir, para llenarnos de deseos, porque cuando una pareja son dos, el deseo se va agotando de tanto usarlo. Si tu pareja vuelve a casa feliz y te trata con agrado y con amor, no debes preguntar qué hizo, ni con quién fue, debes saber disfrutar del don de su compañía, de la vida que compartís que está hecha con muchos otros. Pretender que el amor sea cosa de dos es caer en los brazos del sueño infantil donde el niño lo era todo para la madre y ella para su pequeño retoño, no hacía falta nada más. Debemos alejarnos de este modelo que nos aísla y nos hace infelices. Debemos alzar el vuelo, trabajar por nuestra propia felicidad para luego poder aterrizar y compartir nuestra satisfacción con las personas a las que amamos. Ese es el mayor grado de respeto, darle al otro lo mejor de mí.



Helena Trujillo
Psicoanalista y Terapeuta de Parejas.


Consulta en Málaga - Madrid - Online

martes, 1 de marzo de 2011

Acerca de los celos




Los celos constituyen un estado afectivo normal, todos hemos sentido alguna vez, aunque no lo recordemos. Todos fuimos niños, y es en la infancia desde donde partiremos en nuestra particular investigación sobre la envidia y los celos. Celos ante los hermanos, celos ante los compañeros de clase, celos cuando nuestra pareja mantiene algún tipo de relación con una persona del sexo opuesto...
Es inevitable, cuando faltan en el carácter o en la conducta de una persona, deducimos que han sometido a una enérgica represión y desempeñan, en la vida anímica inconsciente un papel tan importante como si se manifestaran. Ahora hallamos explicación de aquellas personas que se defienden de ellos con ímpetu, aduciendo que ellos nunca han sido celosos, cuando el Psicoanálisis nos dice que son un componente fundamental de la vida psíquica. La universalidad del fenómeno ha de hacernos reflexionar e incluirlos dentro de la constitución normal, regular del sujeto psíquico.
Podemos distinguir tres casos o grados de celos anormalmente intensos:
 Celos normales
 Celos proyectados
 Celos delirantes
Sobre los celos normales podemos decir que se componen básicamente, de la tristeza y el dolor por el objeto amado que se cree perdido, de la ofensa narcisista que sentimos ante el hecho de que aquél al que amamos, desee ahora a otra persona. También se compone de sentimientos hostiles contra ese rival preferido, así como autocrítica, en tanto se quiere hacer al yo responsable de la pérdida amorosa, algo hemos hecho o dejado de hacer para que nuestra pareja haya dejado de querernos o desearnos.
Estos celos no son completamente racionales, es decir, nacidos de circunstancias actuales proporcionales a la situación real y dominados por el yo consciente. Demuestran tener profundas raíces en lo inconsciente, perpetuando impulsos de la afectividad infantil procedentes del complejo de Edipo o del complejo fraterno del período sexual.
En lo laboral, este tipo de celos, tiene su origen cuando dos personas que se llevan muy bien, una de ella es desplazada afectivamente por una nueva persona que ocupa su lugar con respecto al otro.
Esto puede llevar a la transformación del sentimiento amoroso en odioso, no solo hacia la persona generadora de los celos, sino también hacia el compañero con el cual le ligaba el afecto, ya que el amor y el odio, no dejan de ser la cara y cruz de la misma moneda. Este odio, lo que oculta es el gran amor que se le tenía a la persona. No nos ha de extrañar la aparición del rencor hacia el compañero querido, incluso puede desembocar en un sentimiento de venganza, cuya manifestación más frecuente, consiste en boicotear su trabajo o enturbiar sus relaciones con otros compañeros.
Los celos proyectados nacen tanto en el hombre como en la mujer, de las propias infidelidades del sujeto o del impulso a cometerlas, pero relegado, por la represión, a lo inconsciente. Aquellos que niegan experimentar tentaciones de infidelidad en el matrimonio, sienten tal presión, que suelen acudir a un mecanismo inconsciente para aliviarla, proyectando sus propios impulsos a la infidelidad sobre la persona a quien deben guardarla. Es decir, que se muestran muy moralistas, cuando son los que, en su realidad inconsciente, desean transgredir las reglas de la fidelidad matrimonial.
Las costumbres sociales han dado cierto margen al deseo de gustar de la mujer casada y al deseo de conquistar del hombre casado, esperando derivar así la inclinación a la infidelidad y hacerla inofensiva. En el tratamiento de los sujetos celosos ha de evitarse discutirles el material en el que se apoyan, sólo puede intentarse modificar su interpretación del mismo.
Este tipo de celos, invade y perturba muchas relaciones laborales. Por norma general, no es fácil observar a una persona reconocerse celoso hacia sus compañeros o figuras directivas. Existe un aspecto moral, ético, colindante con lo religioso que lleva a no aceptar la existencia de los celos y mucho menos la envidia.
Menos favorables resultan los celos delirantes, también estos nacen de tendencias infieles reprimidas, pero los objetos de la fantasía son de carácter homosexual. Sirven como tentativa de defensa contra un poderoso impulso homosexual. En los celos delirantes encontramos caracteres de los restantes tipos. El celoso paranoico, reconoce la infidelidad de su cónyuge en lugar de la suya propia, ampliando gigantescamente la infidelidad de su pareja, consigue mantener inconsciente la suya. Los celos del paranoico le sirven para rechazar su homosexualidad.
La primera situación celosa acontece en el Complejo de Edipo, cuando aparece el tercero, ya mi madre desea algo más allá de mí: un hombre, un trabajo, un poema, el mundo. Es decir no soy el único objeto del deseo de mi madre.
Amar es siempre un trabajo y no hay celos sin amor, pero se trata en los celos patológicos de un amor que se quiere construir sin aceptar las diferencias. El celoso reconoce la existencia de otro semejante con el que algo quiere, el envidioso quiere que el otro no tenga.
La libertad sexual ilimitada no procura mejores resultados que la prohibición. La necesidad erótica pierde valor psíquico en cuanto se hace fácil y cómoda la satisfacción. Para que la libido alcance un alto grado es necesario oponerle un obstáculo. La importancia psíquica de un impulso crece con su prohibición.
La plena satisfacción no es posible, en la naturaleza misma del instinto sexual existe algo desfavorable a ello.

LOS CELOS PUEDEN CONSTITUIR UN GRAVE PROBLEMA EN LAS PAREJAS, SI ESTE ES SU CASO CONSULTE A UN PROFESIONAL.

Helena Trujillo Luque

miércoles, 23 de junio de 2010

Charla de Psicoanálisis SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA.


CHARLA-COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS

JUNIO, Miércoles 30 a las 19:30 hrs.
LAS RELACIONES DE PAREJA.
Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés.
C/ Hilera, s/n. Edificio Hogar. Dept. Librería
ENTRADA LIBRE


Las relaciones de pareja siempre son fuente de curiosidad y, muchas veces, de preocupaciones. ¿Cómo alcanzar el éxito? ¿Cómo hacer que funcione la relación? ¿De qué depende nuestra forma de entender las relaciones?
De estos y muchos otros asuntos hablaremos en esta charla-coloquio en la que esperamos que las preguntas del público den pie a una interesante conversación.